El Cambio es inevitable.

Por Enrique A. De Jesús, Ph.D.

El Cambio es inevitable. Hace unos días atrás coloqué un pensamiento que Dios me inspiró en Twitter: “El cambio es inevitable, especialmente cuando Dios está en control de nuestras peores tormentas.” Estamos viviendo tiempos de cambios críticos. Ejemplo de ello lo vemos en las transiciones drásticas de temporadas del año en distintas zonas de varios países; aumentos y disminuciones repentinos de grados en la temperatura climática; y lo que está de moda, las adaptaciones de estilos de vida que declaran una nueva realidad como consecuencia del impacto mayúsculo de un minúsculo virus denominado curiosamente el virus CONORA o COVID-19.

Nada ni nadie se puede escapar al cambio. Todo en la vida cambia, hasta nosotros mismos aunque muchas veces no nos percatamos directamente. Sin embargo, la manera en que enfrentamos dichos cambios puede provocar diversas reacciones en las personas; o nos adaptamos saludablemente y proseguimos nuestra convivencia con gozo y agradecimiento a Dios, o nos llenamos de ansiedad y estrés aumentando así el potencial de conflicto derivado de la nueva norma. Lo que sí es cierto a la luz de la palabra de Dios, Es que dependiendo de la actitud con que enfrentemos el cambio, nuestra decisión de actuar puede permitir, así como inhibir que la crisis saque de nosotros ya sea lo mejor o lo peor como líderes.

La actitud en que decidamos enfrentar el cambio determinará la manera en que vivamos proyectándonos hacia el futuro. Acerca de esto, la Biblia habla acerca de bastantes personajes que pueden brindar criterios de comportamiento ante la crisis provocada por los cambios. Dos de estos fueron Josué y Caleb.

Josué y Caleb fueron servidores del caudillo Moisés durante muchos años. Cuando se aproximaban a la tierra que Dios había prometido que habría de dar a su pueblo Israel, Moisés envió doce espías para explorar una ciudad cercana al borde fronterizo. Dicho lugar presentaba varios elementos que eran desconocidos para la gente de Dios. Algunos detalles de cambio que declararon la mayoría de los espías fueron: 1) la tierra está habitada por gigantes (en comparación con la estatura de ellos); 2) el fruto de la tierra era inmenso; 3) había abundancia de provisión para convivir con un buen estatus social; 4) los habitantes eran paganos, impíos, idólatras, alejados de los mandamientos del Dios de Israel.

De aquellos doce espías, solo Josué y Caleb percibieron la experiencia como una oportunidad de Dios para cumplir su promesa, ser bendecidos, aunque fuera algo diferente. Hablaron de aquella tierra con optimismo, valor y fe en la voluntad de Dios aun en medio de algo desconocido a la vez que desafiante. Esto me hace pensar en que la opinión de los grupos de mayoría, no siempre tiene llevan razón sobre el propósito y obrar de Dios en cada creyente, sobre el plan de bien que Dios tiene deparado para los que le creen, le buscan, le adoran y le sirven, aun en medio de los cambios más retantes de la jornada de salvación. Cada uno deberá tomar la decisión sobre la actitud que asumirá hacia el llamado de Dios, en cuanto a la relación de comunión con Él, ante la situación inesperada que les ha sobrevenido. En este caso, los diez espías comunicaron con pesimismo una percepción de derrota ante una nueva realidad que la tierra prometida podría presentarles. Ya se habían declarado por vencidos antes de comenzar la lucha. No deseaban abandonar su pasada manera de vivir, de hacer las cosas, o de pensar.

Por otro lado, Josué y Caleb enfrentaron lo que sería una nueva norma de vida. Lo hicieron con un corazón apasionado, valeroso y confiado en la voluntad de Dios. Esto enseña que tenemos que asumir una actitud de responsabilidad ante lo que Dios ha dicho que va a hacer, aunque la realidad sea una distinta a la que esperábamos, aunque nos hayan cambiado la idea que nos habían enseñado antes. Debemos revestirnos con toda la armadura de Dios para testificar con fidelidad de todo el fruto del Espíritu Santo. Probablemente, la mayoría de los que nos rodean en la iglesia, en el ministerio, en el trabajo, en la comunidad declararán expresiones ante lo que estás haciendo en la obra de Dios que tal vez infunden miedo, angustia, persecución, menosprecio, vituperio ante los cambios que imponen una nueva realidad de vida en el mundo. Sin embargo, sigamos el ejemplo de Josué y Caleb además de tantos otros héroes de la fe que exponen las Sagradas Escrituras. Creamos en el fundamento sólido de aquello que Dios ha prometido, que si le somos fieles hasta la muerte Él nos dará la CORONA de la vida (la verdadera, no como el Corona Virus).

Hacia adelante en Cristo. No desmayes. En Cristo somos más que vencedores. Abre tu mente a los nuevos propósitos de Dios en ti y los tuyos. Confía en Él y Él hará.

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